viernes, 10 de diciembre de 2010

Las banderas de España

Aún a sabiendas de que este blog no es demasiado frecuentado y que por ello no creo que mucha gente lea estas palabras, el hecho de que España gane el mundial me ha hecho llegar a una serie de reflexiones que quiero plasmar aquí, no tanto por conseguir que la gente las lea, como por evitar que se enquisten, pues si no se puede salir a la calle y gritarlas a los cuatro vientos para que todo el mundo las sepa, ¿qué menos que escribirlas? Lo que a continuación voy a escribir se podría resumir en una sola frase: “Los republicanos también somos españoles” En las últimas semanas, los balcones de las casas españolas se han ido llenando de manera exponencial de banderas rojas y amarillas, a modo de celebración por los partidos que iba ganando nuestra selección y que nos iban acercando cada vez más a ser campeones del mundo. Esto es algo que me parece estupendo. Es la primera vez que “la roja” conseguía llegar hasta lo más alto del fútbol a nivel mundial y todos los españoles nos sentíamos orgullosos de ella. Finalmente, anoche llegó el gran día. Todos, nerviosos vimos ese partido en el que, a pesar del juego sucio holandés y los ataques de ceguera de los árbitros, nuestra selección lo conseguía, se hacía campeona del Mundial. España entera se levantó a celebrarlo y las calles se plagaron de gente que, bien en coche, en moto o andando, enarbolaba su bandera orgullosa de la hazaña de la selección. Pues bien, todo esto es maravilloso, pero mi reflexión se basa en el hecho de que a los republicanos se nos mirara mal por querer hacer lo mismo, pero con la bandera tricolor. Me parece perfecto que la mayoría decidiese animar a España con la bandera roja y gualda, pero aquellos que defendemos la República tenemos derecho a celebrar con nuestra bandera. No digo que debiese colgarse la tricolor de los balcones de los ayuntamientos, ni que los jugadores deberían portarla en sus indumentarias. No nos engañemos, soy consciente de cual es la bandera constitucional y no considero ni muchísimo menos que aquellos que la lleven sean unos “fachas”. Es la última bandera que han votado los españoles y por eso es lógico que fuese la que más se vio ondear anoche. A pesar de ello, la roja amarilla y morada también fue votada por los españoles, para después ser arrancada a tiros, sin ningún consenso ni votación. No quiero parecer ni radical ni exagerada, simplemente, a pesar de que una bandera no es más que un trozo de tela, también denota unas ideas. Muchos Republicanos nos pasamos el año defendiendo los tres colores de nuestra bandera y si no lo hiciésemos ahora, que me perdonen aquellos Republicanos que anoche enarbolasen un color de menos en sus banderas, me parecería hipocresía. Las ideas son siempre las mismas.
Pasando a mi caso personal, anoche, contenta por el resultado del partido que dio la victoria a España, salí con mis amigos a celebrarlo, deseosa de lucir mi bandera en las calles de mi pueblo, pero finalmente decidí no hacerlo, con miedo de que algún despistado pensase que era la holandesa o que otros pensasen que es la de algún país extranjero que, aprovechando la alegría reinante por el Mundial viniese a invadir nuestra adorada España. Por eso, sólo me puse un pequeño pin, para lucir orgullosa los colores de la que para mí y para muchos otros es la bandera de España. Con él, salí con mis amigos, algunos de los cuales portaban banderas rojas y amarillas, a celebrar el Mundial y, cual fue mi sorpresa, cuando algunas personas me preguntaban sorprendidas si, por el hecho de que llevara esos colores clavados en mi camiseta, yo no me había alegrado de que ganase España. Señores, la República no es una secta ni tampoco un país aparte. La República es una forma de Estado y la República Española sería una ESPAÑA en la que no tendríamos que mantener a una familia real, no tendríamos que pagar los vestiditos de las infantas u otros caprichos reales. En lugar de ellos tendríamos un presidente de la República al que habríamos votado o, al menos habríamos tenido la opción de votar y estaría ahí por deseo de los españoles y no por ser “hijo de”. Así, lo único que quiero es decir a aquellos que lo lean y, si no, a todos los que se lo estoy diciendo en silencio mientras escribo estas palabras, que yo también soy española, también he celebrado todos y cada uno de los goles de nuestra selección y he insultado al árbitro como cualquier otro español y que sí, la bandera que luzco para celebrarlo no es constitucional, pero hubo un día en que lo fue, mientras que cierta bandera presidida por un aguilucho de cabeza doble nunca lo fue y ha sido mucho más aceptada en estos días. Medítenlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario