jueves, 20 de noviembre de 2014

La música del silencio

Como ya sabéis este blog no tiene un tema definido. Muchas veces escribo de política, otras escribo relatos y algunas promociono algún tema que me parezca interesante. Nunca he escrito sobre ninguna novela que haya leído, pero hoy, al terminar "La música del silencio", he sentido la necesidad imperiosa de hablar sobre ello. Como cuando eres pequeña y consigues llevar la bici sin ruedines o cuando siendo adolescente el chico que te gusta te ríe cualquier comentario estúpido.
Tengo la necesidad de hablar de ello; primero porque, como los ejemplos anteriores, leer ese libro ha sido algo que me ha marcado mucho más de lo que cabría esperar y, segundo, porque después de leer muchos comentarios de otros lectores creo necesario hacer algunas aclaraciones:
Muchísima gente se queja de haber sufrido una gran decepción después de leer la novela. Probablemente esas personas hayan leído los dos primeros libros de la historia de Kvothe. Estos libros narran historias trepidantes cargadas de todo lo que una novela debe tener para funcionar: acción, aventuras, amor , magia... Sin embargo, "La música del silencio" apenas tiene una trama. Ni siquiera tiene un solo diálogo.  No os quiero contar mucho. Si decidís leerlo lo mejor es que  partáis de cero, sin argumentos preconcebidos y, sobre todo, sin prejuicios.  Lo único que os puedo decir es que Rothfuss me ha demostrado ser capaz de crear belleza sólo escribiendo y lo que es más difícil, no lo ha hecho creando una historia bonita, sino con las simples descripciones que, al menos en mí han causado tres reacciones maravillosas: la primera, crear una gran empatía con el personaje protagonista, la segunda, aún más difícil, sentir cercanía y, por qué no, empatía también, hacia simples objetos inanimados y, por último, lo aún más complicado: hacerme llorar, no por estar leyendo una historia triste o alegre, sino por la abrumadora sensación de tener algo tan bello en mis manos.

Es una historia que volveré a leer, de eso estoy segura. Y espero que vosotros también lo hagáis. Sin embargo, entenderé que pueda haber gente a la que no le guste. Como dijo Tim Burton en una entrevista, sus películas sí que son para niños, para niños raros. Puede que éste sea un caso similar, que sea necesario ser un poco raro para disfrutar esta novela. A veces es bueno sacarle partido al niño raro que llevamos dentro. Y es que, como a mí siempre me gusta recordar, la normalidad está sobrevalorada.