Como ya sabéis este blog no tiene
un tema definido. Muchas veces escribo de política, otras escribo relatos y
algunas promociono algún tema que me parezca interesante. Nunca he escrito
sobre ninguna novela que haya leído, pero hoy, al terminar "La música del
silencio", he sentido la necesidad imperiosa de hablar sobre ello. Como
cuando eres pequeña y consigues llevar la bici sin ruedines o cuando siendo
adolescente el chico que te gusta te ríe cualquier comentario estúpido.
Tengo la necesidad de hablar de
ello; primero porque, como los ejemplos anteriores, leer ese libro ha sido algo
que me ha marcado mucho más de lo que cabría esperar y, segundo, porque después
de leer muchos comentarios de otros lectores creo necesario hacer algunas
aclaraciones:
Muchísima gente se queja de haber
sufrido una gran decepción después de leer la novela. Probablemente esas
personas hayan leído los dos primeros libros de la historia de Kvothe. Estos
libros narran historias trepidantes cargadas de todo lo que una novela debe tener
para funcionar: acción, aventuras, amor , magia... Sin embargo, "La música
del silencio" apenas tiene una trama. Ni siquiera tiene un solo diálogo. No os quiero contar mucho. Si decidís leerlo
lo mejor es que partáis de cero, sin argumentos preconcebidos y, sobre todo,
sin prejuicios. Lo único que os puedo
decir es que Rothfuss me ha demostrado ser capaz de crear belleza sólo
escribiendo y lo que es más difícil, no lo ha hecho creando una historia
bonita, sino con las simples descripciones que, al menos en mí han causado tres
reacciones maravillosas: la primera, crear una gran empatía con el personaje
protagonista, la segunda, aún más difícil, sentir cercanía y, por qué no,
empatía también, hacia simples objetos inanimados y, por último, lo aún más complicado: hacerme llorar, no por estar leyendo una historia triste o alegre, sino
por la abrumadora sensación de tener algo tan bello en mis manos.
Es una historia que volveré a
leer, de eso estoy segura. Y espero que vosotros también lo hagáis. Sin
embargo, entenderé que pueda haber gente a la que no le guste. Como dijo Tim
Burton en una entrevista, sus películas sí que son para niños, para niños
raros. Puede que éste sea un caso similar, que sea necesario ser un poco raro para disfrutar esta novela. A veces es bueno sacarle partido al niño raro que llevamos dentro. Y es que, como a mí siempre me gusta recordar, la normalidad está sobrevalorada.